Milán

Milán
Mundialmente conocida como una de las grandes capitales de la moda, Milán es una ciudad que también cuenta con un amplio abanico de actividades culturales y de ocio.

Turismo en Milán
Milán ofrece todas las ventajas de una gran ciudad unidas a la comodidad que proporciona su pequeño tamaño, ya que la mayor parte de los puntos de interés se pueden recorrer a pie fácilmente.
Entre sus múltiples atractivos, Milán cuenta con una impresionante catedral, un imponente teatro, un gran castillo, antiguas iglesias y una gran variedad de museos y galerías de arte.
Para los que prefieran huir del calor del asfalto y refugiarse en un lugar verde y fresco alejándose del mundanal ruido, Milán ofrece la posibilidad de relajarse y disfrutar de una naturaleza exuberante en sus maravillosos lagos.

Precios en Milán
Aunque no se pueden calificar de excesivos, tampoco se puede negar que los precios en Milán sean elevados. Hay productos como las bebidas que suelen incrementar el gasto de los turistas.
Algunos ejemplos
Os dejamos un listado con los precios de algunos productos en Milán para que podáis ir elaborando vuestro presupuesto:
Comida y bebida
Panini para llevar (bocadillo caliente): 4€.
Pizza grande: entre 6 y 10€.
Plato de pasta: entre 8 y 15€.
Cena para dos en un restaurante: 40€ (como mínimo, sin vino).

Aunque el precio de la comida no es elevado, las bebidas no suelen aparecer en la carta del exterior del restaurante y es ahí donde suelen producirse las sorpresas.
Cervezas: A partir de 6€.
Refrescos: A partir de 5€.
Agua: A partir de 3€.

Horario comercial en Milán
El horario comercial en Milán es lo suficientemente amplio como para poder compatibilizar compras y visitas turísticas. Es posible encontrar tiendas abiertas todos los días de la semana.

Tiendas y centros comerciales
La mayoría de las tiendas en Milán abren todos los días de 10:00 a 19:30 horas. Los comercios situados en las calles secundarias suelen cerrar los lunes o abrir a partir de las 15:00 horas.
Algunas tiendas cierran una hora para comer, normalmente de 13:30 a 14:30.
Los centros comerciales como "La Rinascente", amplían el horario hasta las 21:00 horas, y hasta las 22:00 los viernes y los sábados.

Museos y galerías
La mayoría de los museos de Milán abre de 10:00 a 18:00 horas (o de 9:30 a 17:30) de martes a domingo, permaneciendo cerrados los lunes. Hay excepciones como La Trienal que cierran más tarde.Meses de vacaciones
Al igual que en España, en Italia la mayoría de la gente disfruta sus vacaciones en agosto. Esto significa que, a excepción de las tiendas y restaurantes más céntricos, durante el mes de agosto no encontraréis mucha actividad en Milán (¡incluso algunas iglesias cierran por vacaciones!).

Dónde comer en Milán
La gastronomía italiana es conocida por sus platos más famosos, como son la pizza y la pasta, no obstante, también posee otros platos más elaborados basados en los aromas y los sabores mediterráneos.

Platos típicos
A continuación explicamos algunos de los ingredientes y los platos típicos que se pueden encontrar en las cartas de los restaurantes milaneses. Conviene llevar la lista a mano, ya que, aunque los menús suelen estar en inglés, alemán y francés, es poco común que estén en español.
Carpaccio: Carne o pescado crudo en láminas finas. Se sirve con un aliño de aceite y limón.
Ensalada caprese: Ensalada de tomate con queso mozzarella.
Frutti di mare: Marisco.
Arancini: Croquetas de pasta y arroz.
Vitello tonnato: Ternera acompañada de salsa de yemas de huevo cocido, atún y crema de leche.
Bresaola: Embutido de ternera.
Prosciutto: Jamón. El prosciutto crudo es como el jamón serrano y el cotto es jamón york.
Gnocchi: Pasta realizada a base de patata.
Risotto: Arroz con un poquito de caldo.
Calamari: Calamares fritos.
Cotoletta alla milanese: Escalope.
Ossobuco alla milanese: Guiso de jarrete de ternera.
Zabaione: Crema hecha a base de yema de huevo, azúcar y vino dulce.
Panna cotta: Crema de leche y azúcar con textura gelatinosa cubierta con sirope o mermelada.
Tiramisú: El postre italiano más internacional. Lleva bizcochos, café, cacao y otros ingredientes.
Babà: Bizcocho cubierto de licor.
Amaretti: Galletas de almendra.
Limoncello: Licor de limón.
Amaretto: Licor de almendras.
Sambuca: Licor fuerte y anisado.
Campari: Bebida roja de sabor amargo.
Caffè corretto: Café con un chorrito de licor. Es similar al “carajillo”.
Caffè macchiato: Café cortado.
Latte macchiato: Café con leche poco cargado.

Ya sea después de comer o entre comidas, no dejéis de probar los fantásticos helados italianos, no tienen comparación ni en precio ni en calidad con los que se encuentran habitualmente en España.

Precios
Si bien los platos suelen tener precios normales, en algunos restaurantes las bebidas tienen un coste desproporcionado. En los menús que se exponen a la puerta de los restaurantes no suele estar indicado el precio de éstas, por lo que hay que tener especial cuidado, ya que en ocasiones las cervezas o el agua pueden llegar a superar el precio de algunos platos.Los que no quieran perder el tiempo a la hora de comer, además de ahorrar, pueden optar por comer un panini de los que se venden en la mayoría de los restaurantes. Suelen costar sobre 4€ y se sirven calientes.
Después de un largo día recorriendo museos y tiendas nada mejor que sentarse en un restaurante para degustar los platos típicos italianos. Dependiendo del tipo de restaurante, las pizzas suelen costar entre 6 y 10 euros, los entrantes entre 5 y 10 euros y los platos de pasta entre 8 y 15 euros.

Cubierto y servicio
Además del precio de los platos, en Italia es común cobrar un precio fijo por comensal, el "coperto". El cubierto incluye el pan y posibles aperitivos que os lleven de forma gratuita.
El precio del cubierto oscila entre 1,5 y 6€ por persona en función de la categoría del restaurante. En algunos locales no cobran por este concepto y suelen indicarlo como "No Cover Charge". Debe de estar señalado al final de la carta.
Además del cubierto, en contadas ocasiones también suelen indicar un porcentaje a modo de servicio (Servizio, en inglés cover charge).

Historia de Milán
Los comienzos
La ciudad de Milán fue fundada hacia el año 400 a.C. por los galos Insubros, una tribu celta que habitaba el norte del río Po.
En el 196 a.C. fue ocupada por los romanos que la denominaron Mediolanun por su estratégica posición geográfica, en medio de importantes rutas comerciales y bien situada para luchar contra la amenaza germánica.
Desde ella Roma ejerció el control sobre la Galia Cisalpina. El emperador Augusto la hizo capital de la región de Transpadania.
Hacia el siglo III se convirtió en la capital de la diócesis de la Italia anonaria (la que pagaba impuestos) y la capital pasó de Roma a Milán para reforzar la zona norte amenazada por los bárbaros del Danubio y los Alpes. La misma presión de los bárbaros hizo que Honorio III llevase la capital a Rávena en perjuicio de Milán.
En el 313 se promulgó el Edicto de Milán, por el que el emperador Constantino el Grande legalizó el cristianismo. En el año 374 fue nombrado Obispo de Milán San Ambrosio, uno de los padres de la Iglesia y patrón de la ciudad. Durante su arzobispado y por breve tiempo Milán se convirtió en capital del Imperio Romano de Occidente.
En el año 452 fue saqueada por los Hunos.

De la Alta Edad Media al Milanesado
En el 493 los ostrogodos mandados por Teodorico dominaron Italia, bajo la soberanía teórica de Constantinopla (actual Estambul). Milán pasó a una posición secundaria siendo eclipsada por Pavía, la nueva capital de la Lombardía.
En el 539 fue saqueada por los ostrogodos y conquistada en el año 569, dominando Milán hasta la llegada de Carlomagno.
Durante el imperio carolingio, del 774 al 962, los árabes controlaron el Mediterráneo y Milán se benefició del crecimiento del comercio entre oriente y occidente a través del Adriático. Milán volvió a ser de nuevo la capital de Italia.La época de la Italia imperial, del 962 al 1266, que se inició con la llegada al poder del germánico Otón I, se caracterizó por la lucha entre el poder civil y el religioso. Hacia el siglo XI, el gobierno pasó del Conde al Arzobispo y con el Obispo Ariberto la iglesia milanesa llegó a gozar del poder más absoluto.
Milán se convirtió, desde Otón I a Napoleón, en lugar de coronación de muchos de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, que desearon ceñirse la corona de hierro de los reyes lombardos.
En el siglo XI Milán fue desgarrada por las luchas intestinas entre señores, caballeros y burgueses, los cuales se unieron para aplastar a los “pátaros”, un movimiento popular decepcionado por la renuncia del emperador Enrique III a su política reformista y su acercamiento al alto clero milanés.
La burguesía milanesa que elegía a los cónsules cada año consiguió que éstos, ayudados por el Consejo de la Credenza, se convirtieran en Consejeros del Obispo con la finalidad de prescindir del poder eclesial (finales del s. XII).
En el siglo XII Milán era un gran centro pañero con miles de trabajadores y con una inmensa riqueza.
En esa época se fundaron las corporaciones y en 1198 la poderosa “Credenza di Sant´ Ambrogio”.
En 1162 fue arrasada por Federico I Barbarroja que se aprovechó de las luchas internas y de las luchas contra las provincias limítrofes para imponer su soberanía en Milán. Con la ayuda de la Liga Lombarda Milán se reveló contra el emperador y, tras la Paz de Constanza, volvió a recuperar sus privilegios.
Las luchas contra Federico I no paralizaron las luchas intestinas. En el siglo XIII, la familia Torriani, güelfos y amigos de la burguesía, llegan al poder imponiéndose a la familia Visconti, gibelinos y jefes de la aristocracia.
Los Visconti desbancaron a los Torriani cuando Mateo I, capitán del pueblo, se convirtió en vicario imperial (1311). En 1317 se convirtió en señor general de Milán y su poder se extendió por todo el norte de Italia.

Siglos XIV al XVIII. El Milanesado
El Ducado de Milán, también denominado Milanesado, era una región de Milán que adquirió una gran importancia política y económica. Fue la gran potencia del norte de Italia durante la Edad Media.
El dominio de Milán se extendió bajo el gobierno de Juan Galeazzo Visconti (1385) con la anexión de Verona, Vicenza, Padua, Pisa, Perusa y Bolonia.
El Milanesado comienza en 1395 cuando el emperador Wenceslao concedió el título de Duque de Milán a Juan Galezzo Visconti. En 1397 le concedió también el de duque de Lombardía.
Cuando la dinastía Visconti se extingue, en 1447, Milán pasa a ser una República hasta 1450 en que otra saga familiar, los Sforza, sucede a los Visconti. En ese año es proclamado duque de Milán el condotiero Francisco Sforza, casado con una hija del último Visconti.
En 1499 Milán fue conquistada por Luis XII de Francia, hijo del duque de Orleans que era legítimo heredero del ducado. El dominio francés se mantuvo con intermitencias hasta 1529, año en que se produce la renuncia francesa al ducado de Milán y la restitución de nuevo de los Sforza hasta 1535.
En 1535, cuando Francisco II Sforza muere sin herederos, el Milanesado se incorpora al Imperio Español, aunque se suceden varias guerras entre Francia y España por la anexión del ducado.
Incorporado definitivamente al Imperio, en 1540 fue cedido por Carlos V como feudo a su hijo Felipe II.
De 1540 a 1713 los reyes de España fueron también Duques del Milanesado. Durante 170 años los españoles dominaron el Ducado y Milán pasó a ser una capital más de provincia.
La riqueza que favoreció la expansión milanesa vino de la irrigación de las tierras del Po, de la apertura del túnel de San Gotardo, del comercio de la lana, de la seda, de la acuñación de monedas de oro y deuna potente industria de armas. Milán llegó a tener 100.000 habitantes en el siglo XIV, alcanzando 200.000 a finales del XV.
Milán, capital del ducado del Milanesado, llegó a su esplendor cultural y artístico con Ludovico Moro(1494-1499), y por su corte pasaron Bramante y Leonardo da Vinci.
Otra familia de gran recuerdo en Milán fueron los Borromeo, en particular Federico Borromeo (1564-1631), Arzobispo de Milán y fundador de la Biblioteca Ambrosiana.
En 1713, por el Tratado de Utrecht, España cedió el Milanesado a Austria, aunque intentó recuperarlo veinte años después. Los austriacos iniciaron numerosas reformas que transformaron completamente la ciudad, tras años de descuido español.
En 1797 las tropas napoleónicas entran en Milán, convirtiéndola en ese año en capital de la Republica Cisalpina.

Los siglos XIX y XIX
De 1799 a 1802 el poder pasa otra vez a manos de los Habsburgo, hasta que en 1802 vuelve Napoleón como presidente de la República de Italia y en 1805 se autoproclama primer rey de Italia.
El Congreso de Viena de 1815 restauró de nuevo a los austriacos en el poder y Milán se convirtió en la capital del Reino Lombardovéneto.
Milán fue uno de los principales focos del nacionalismo italiano. En enero de 1848 los milaneses se levantaron contra los austriacos, en la “Jornada de los Cigarros”, y en la batalla de los cinco días, del 18 al 22 de marzo, los expulsaron. Sin embargo, Milán continúo sometida a la monarquía austriaca hasta 1859.
En 1859 los austriacos se fueron de la ciudad y Milán se incorporó al Piamonte. Poco después, al crearse el Reino de Italia, la capital se instaló en Florencia trasladándose luego a Roma, aunque Milán siguió siendo la capital económica del nuevo estado.

Milán en la actualidad
Milán fue la cuna del fascismo italiano. El 22 de marzo de 1919 Mussolini fundó en Milán sus primeros fascios de combate que iniciaron la lucha callejera y el acoso a la mayoría socialista de la ciudad, el asalto a periódicos obreros y la represión de los comités de las fábricas.
En 1943 se organizó una huelga general en las fábricas de Milán y se constituyó el Comité de Liberación Nacional que ayudó a caer al régimen fascista.
Tras la Segunda Guerra Mundial Milán recuperó su industria convirtiéndose en un gran centro fabril con una gran población obrera, viviendo en sus calles numerosos conflictos políticos y sociales.
Hoy Milán es una gran ciudad con casi siete millones de habitantes en su área metropolitana. Centro industrial, financiero y comercial de Italia y, junto con París, capital de la moda y del diseño mundial.

Qué ver en Milán
Aunque se suele decir que Milán es una ciudad con poco que ver, hay ciertas visitas imprescindibles que hacen a la ciudad especial.

Principales atracciones turísticas de Milán
Catedral de Milán La Catedral de Milán, más conocida como Duomo, es una enorme catedral gótica que se encuentra emplazada en el corazón de la ciudad. Es la visita turística más importante de Milán.Galleria Vittorio Emanuele II La Galleria Vittorio Emanuele II, también conocida como El Salón de Milán, es una galería comercial diseñada en el siglo XIX. Aquí se encuentran las tiendas más famosas de Milán.
Teatro alla Scala El Teatro alla Scala es uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Descubre qué se esconde en su interior y cómo visitarlo.
Castillo Sforzesco Construido como fortaleza durante el siglo XIV, el Castillo Sforzesco es uno de los monumentos más emblemáticos de Milán. Alberga múltiples museos.
La Última Cena de Leonardo da Vinci La Última Cena de Leonardo da Vinci (Cenacolo Vinciano) es una de las pinturas más famosas del mundo. Se encuentra en la iglesia de Santa Maria delle Grazie.

Nuestra visita imprescindible
Cementerio Monumental Aunque a priori puede resultar una visita poco apetecible, el Cementerio Monumental de Milán es un auténtico museo al aire libre. Contienen un gran número de tumbas de alto nivel artístico.

Dos parques ideales para descansar
Parque Sempione El Parque Sempione es un enorme espacio verde ubicado junto al Castillo Sforzesco. Fue construido entre 1890 y 1893 siguiendo el estilo de los jardines ingleses.
Jardines Públicos Los Jardines Públicos de Milán son el segundo espacio verde más importante de la ciudad. Además de diversos museos, estos jardines cuentan con atracciones para los niños.

Iglesias y otros lugares que ver en Milán
Piazza Mercanti La Piazza Mercanti es una de las más bonitas de Milán. En ella se encuentran algunos de los edificios medievales más conocidos de la ciudad.
Estación Central La Estación Central de Milán una de las estaciones más grandes y monumentales de Europa. Posee una mezcla de estilos entre los que destacan el Art Nouveau y el Art Decó.
Basílica de San Ambrosio Consagrada en el año 387 por el santo que le dio nombre, la Basílica de San Ambrosio fue reconstruida en el siglo XI con un estilo desconocido hasta el momento, el románico lombardo.
Iglesia de San Maurizio Al Monastero Maggiore La Iglesia de San Maurizio Al Monastero Maggiore fue concebida como parte del convento de las benedictinas, la congregación más importante de Milán.
Iglesia de San Lorenzo Maggiore La Iglesia de San Lorenzo Maggiore fue edificada en el siglo IV y es la más antigua de Milán. Frente a la iglesia se encuentran diversos restos romanos del siglo III.
Abadía de Chiaravalle Situada a las afueras Milán, la Abadía de Chiaravalle es una bella construcción perteneciente a los monjes de la orden cisterciense.

Milán en dos días
La mayoría de las personas que visitan Milán lo hacen como una escapada corta y económica gracias a los vuelos de bajo coste. En este itinerario supondremos que tenéis unas 48 horas para visitar Milán.
Durante el primer día trataremos de ver lo más importante de Milán, de este modo la gente que sólo tenga un día también puede aprovechar el itinerario. Si este es vuestro caso, os recomendamos incluir La Última Cena entre las visitas.

Día de llegada
Dada la distancia a la que se encuentran los distintos aeropuertos y la hora de llegada habitual de los vuelos, es probable que el primer día sólo tengáis tiempo para dejar las maletas en el hotel y salir a cenar.Para comenzar con una buena impresión de Milán lo mejor es acercarse a la Plaza del Duomo y dar un paseo por la zona. La Galleria Vittorio Emanuele II, la Via Dante y la Plaza della Scala no deberían faltar en el itinerario. Por todas estas calles encontraréis diferentes restaurantes para cenar.

Primer día
La ruta comienza en la Plaza del Duomo sobre las 10:00 de la mañana y lo primero que haremos será visitar la Catedral de Milán, una de las más grandes y sorprendentes del mundo. El baptisterio y el tesoro necesitan una entrada independiente, nosotros no recomendamos su visita.
Al salir de la iglesia no os podéis perder las vistas desde su terraza. Podéis subir en ascensor o por escaleras, siendo esta opción más barata y rápida, ya que en el ascensor suele haber colas.
Después de disfrutar las vistas nos adentraremos en la Galleria Vittorio Emanuele II, uno de los pasajes comerciales más bonitos del mundo. Si no tenéis un presupuesto muy holgado, os tendréis que conformar con echar un ojo a los escaparates.
Saliendo por el lado contrario os hallaréis en la Plaza de la Scala, una de las más animadas de Milán.
Aquí encontraréis el Teatro alla Scala, un lugar que, aunque no es tan espectacular como la ópera de París o Viena, os animamos a visitar.
Tomando la Via Santa Margherita llegaréis de nuevo a la Plaza del Duomo. A mano izquierda veréis la Via Mercanti, y caminando por ella unos pocos metros, la Piazza Mercanti, donde se encuentra el Palazzo della Regione y otros edificios interesantes.
Siguiendo por la Via Mercanti llegaréis a la Via Dante, una de las más importantes de Milán. En esta calle hay bastantes tiendas, cafés y restaurantes. Al fondo podréis divisar el Castillo Sforzesco, nuestra siguiente visita. Aunque tal vez es pronto, es recomendable comer antes de llegar a aquella zona, especialmente si queréis adentraros en los museos.
Después de reponer fuerzas visitaremos el Castillo Sforzesco y el Parque Sempione, vosotros elegís el orden. Los museos del castillo son bastante interesantes y no son caros, por lo que no es mala idea visitarlos.
La tarde la dedicaremos a conocer las principales zonas comerciales de Milán, empezando por el "Cuadrilátero de la Moda", donde están las boutiques más prestigiosas de la ciudad. Las calles más importantes son la Via Montenapoleone y la Via della Spiga. Para llegar a la zona podéis volver por el mismo camino o atajar por la Via Cusani, que parte de la rotonda donde se encuentra la estación de metro Cairoli-Castello.
Tras recorrer las citadas calles y las perpendiculares nos dirigiremos al Corso Vittorio Emanuele II, otra zona comercial donde las tiendas no tienen precios prohibitivos. Saliendo por la parte este de la Via Montenapoleone llegaréis a la Plaza de San Babila, donde podéis tomar la calle con el mismo nombre.
El resto del día lo podéis dedicar a pasear por la zona centro o ir de compras, seguro que ya sabéis orientaros.
Encontraréis muchos restaurantes para cenar en los alrededores de la Plaza del Duomo y en la Via Dante.

Segundo día
El segundo día comienza con la visita del Cementerio Monumental, un lugar que hasta que no vayáis no valoraréis su importancia. La grandiosidad de la arquitectura de las tumbas hace de este cementerio un museo al aire libre, con obras realmente sorprendentes. Podéis llegar hasta allí en los tranvías 7, 12 y 14, en el autobús 37 o caminando desde la estación de metro Garibaldi F.S.
Después de la visita, tomando el metro en Garibaldi F.S. llegaréis a la estación de Cardona en pocos minutos. La Iglesia de Santa Maria delle Grazie se encuentra a muy poca distancia. Recordad que habéis tenido que reservar con antelación para poder ver La Última Cena de Leonardo da Vinci, la iglesia de por sí no tiene demasiado interés.Tomando la Via Bernardino Zenale llegaréis a la Via San Vittore, si la cogéis en sentido izquierdo apareceréis en 5 minutos junto a la Basílica de San Ambrosio, una iglesia que merece la pena tanto exterior como interiormente.
Dado que probablemente no tengáis mucho más tiempo, os damos dos opciones, un plan más cultural y otro un paseo. La primera opción incluye el Museo Arqueológico, la Iglesia de San Maurizio y la Pinacoteca Ambrosiana. La segunda, una visita a San Lorenzo Maggiore, un paseo hasta la Piazza XXIV Maggio y un recorrido por el canal Naviglio Grande.

Visitas cercanas a Milán
El norte de Italia cuenta con algunas de las ciudades más sorprendentes del país. Además de los núcleos urbanos, la belleza de sus lagos hace que sean uno de los principales destinos turísticos de Italia.
Para hacer las visitas, aunque la mejor opción es alquilar un coche y despreocuparse, todos los lugares están bien comunicados por tren.

Los lagos del norte de Italia
De los múltiples lagos que hay en el norte de Italia podemos destacar estos cuatro: Lago de Como El Lago de Como es el más cercano a Milán y acoge pueblos tan encantadores como Bellagio, Varenna, Tremezzo o Menaggio.
Lago de Garda El Lago de Garda es el mayor de los lagos italianos y uno de los principales centros turísticos del norte de Italia. Su pueblo más famoso es Sirmione.
Lago Maggiore El Lago Maggiore cuenta con una superficie de 212 kilómetros cuadrados y es el segundo lago más grande de Italia, por detrás del Lago de Garda.
Lago de Iseo El Lago Iseo se extiende majestuoso entre las provincias de Bérgamo y Brescia y, aunque es bastante más pequeño que los anteriores, es un lugar idóneo para el relax.
Además de estos cuatro, hay otros lagos menores como el Lago de Idro, el Lago de Varese o el Lago de Orta.

Una ciudad con encanto
Bérgamo Una rica arquitectura medieval, barroca y renacentista unida a los cuidados locales comerciales y preciosas callejuelas empedradas convierten a Bérgamo en un remanso de paz y tranquilidad.
Lago de Como
Ubicado en la región de Lombardía, el Lago de Como es el tercer lago más grande de Italia por detrás del Lago de Garda y el Lago Maggiore. Se trata de un lago tranquilo y agradable rodeado de preciosos pueblecitos en los que se pueden pasar unas vacaciones tranquilas y muy especiales.
También conocido como el Lago de Lario por su nombre en latín (Larius Lacus), el Lago de Como tiene forma de "Y" griega invertida formada por tres largos brazos; al oeste se ubica la localidad de Como, al este se encuentra Lecco y al norte está Colico.

Localidades destacadas
Algunos de los pueblecitos más atractivos del lago son los siguientes:
Bellagio: Ubicada en la estrecha franja de tierra que más se adentra en el Lago de Como, Bellagio es la localidad más famosa del lago. Se trata de un lugar muy agradable y especial en el que las estrechas y empinadas callejuelas y las inigualables vistas del lago ofrecen tranquilidad y momentos inolvidables a sus visitantes.Varenna: Ubicada entre el lago y la montaña, Varenna es una agradable localidad de origen romano en la que las pasarelas sobre el agua y los infinitos escalones ganan terreno tanto al agua como a la montaña.
Tremezzo: La localidad de Tremezzo es un importante centro turístico gracias a Villa Carlota, una imponente residencia neoclásica que fue construida en 1843 como regalo de boda para Carlota de Prusia. La residencia ofrece un recorrido a través de sus numerosas estancias y sus agradables jardines.
Menaggio: Menaggio es un agradable centro turístico que aún conserva su estructura medieval y algunos restos del antiguo castillo. Junto al lago se pueden ver numerosas villas y preciosas casas porticadas que componen un paseo muy agradable para sus visitantes.
Como: Fundada por los romanos en el año 196 a.C., la localidad que da nombre al Lago de Como es un destino turístico muy frecuentado gracias a sus hermosos paisajes. Tomando el funicular hasta Brunate se obtienen espectaculares vistas del lago y de la ciudad de Como.

Cómo llegar hasta el Lago Como
Existen diferentes formas de llegar desde Milán hasta el Lago de Como. Si viajáis en coche resulta muy agradable recorrer las estrechas y serpenteantes carreteras que rodean el lago. Si preferís no conducir, podéis llegar en tren o reservar una excursión organizada.
En coche
El coche es la forma más cómoda de llegar desde Milán hasta el Lago de Como. Os recomendamos que reservéis un GPS en el momento de alquilar el coche, ya que los carteles que indican las direcciones en Italia suelen ser bastante confusos.
Cómo moverse por el Lago Como
Si disponéis de mucho tiempo podéis recorrer el Lago de Como en coche, aunque probablemente la forma más rápida e interesante de recorrer las principales localidades sea tomar los transbordadores que cruzan el lago constantemente.
Si estáis interesados en cruzar el lago llevando el coche con vosotros podéis hacerlo en algunos de los transbordadores por un módico precio.
Lago de Garda
El Lago de Garda es el mayor de los lagos italianos y uno de los principales centros turísticos del norte de Italia. A diferencia del resto de los apacibles lagos, el Lago de Garda es un lugar muy animado repleto de turistas tanto italianos como extranjeros.
El Lago de Garda está rodeado de pequeñas y encantadoras localidades que suelen funcionar como lugares de veraneo entre las que destaca especialmente el pueblecito de Sirmione.
Sirmione
Ubicado en una pequeña península que se adentra en el Lago de Garda, Sirmione es un importante centro turístico gracias a su balneario y a su agradable casco antiguo en el que se conservan un castillo medieval y las ruinas de una antigua villa romana.
Lejos de tratarse de un lugar tranquilo en el que disfrutar de la naturaleza, el acogedor pueblecito de Sirmione recibe un turismo masificado que lo convierte en algo parecido a un parque de atracciones. Sirmione es una localidad alegre en la que todo está preparado para el disfrute de los visitantes. Allí, el mayor de los problemas resulta encontrar aparcamiento, incluso cuando todos los lugares son zonas de pago y parkings.
Otras atracciones
Además de otros pueblos turísticos como Desenzano, Malcesine, Limone o Tignale, el Lago de Garda cuenta con dos importantes atracciones turísticas: Gardaland, el parque temático más visitado de Italia, y el funicular que asciende desde Malcesine hasta el Monte Baldo.
Lago Maggiore
El Lago Maggiore cuenta con una superficie de 212 kilómetros cuadrados que lo convierten en el segundo lago más grande de Italia, por detrás del Lago de Garda.
Gracias a la riqueza de la familia Borromeo, los tranquilos y encantadores pueblecitos que rodean el lago fueron embellecidos con iglesias y pinturas, y se construyeron preciosas villas y jardines que continúan haciendo las delicias de sus visitantes.
Principales localidades
Laveno: Laveno posee el único puerto natural del Lago Maggiore. Aunque no es un pueblo que despierte gran interés, cuenta con un funicular que sube hasta la cima del Sasso del Ferro, una montaña de 1062 metros de altura desde la que se obtienen preciosas vistas de Los Alpes y del lago.
Leggiuno: Anidado en un saliente rocoso se encuentra el Monasterio de Santa Caterina del Sasso Ballaro. Se trata de una curiosa construcción habitada por los monjes dominicos que, debido a su sorprendente su situación, es uno de los lugares más encantadores del lago.
Isola Bella: El antiguo pueblo pesquero que ocupaba la isla fue convertido en un precioso oasis en el que se encuentra un palacio barroco y un precioso jardín repleto de plantas muy especiales.
Isola Madre: La más grande de las islas del lago posee un precioso palacio además de un jardín con las plantas más exóticas en el que corren en libertad blancos pavos reales.
Angera: La imponente fortaleza medieval de la localidad de Angera se alza majestuosa sobre el Lago Maggiore. En su interior alberga frescos de los siglos XIV y XV además del Museo de las Muñecas.
Lago de Iseo
El Lago Iseo se extiende majestuoso entre las provincias de Bérgamo y Brescia. A pesar de que se trata de un lago mucho más pequeño que el Lago de Como y el Lago de Garda, el Lago de Iseo no tiene nada que envidiar a sus compañeros.
Los apacibles pueblecitos que se ubican en torno al lago aportan tranquilidad y descanso a todo aquél que los visita.
Principales localidades
Iseo: La capital del lago es uno de los principales destinos turísticos de la zona. Allí, junto al lago, el casco antiguo y los antiguos edificios porticados conservan el aspecto medieval tan especial que conquista a sus visitantes.
Monte Isola: Ubicado en medio del Lago de Iseo, el Monte Isola es un verde oasis de 4,5 kilómetros de superficie en el que se puede ver la Rocca Martinengo, un castillo del siglo XIV.
Pisogne: Pisogne es una agradable localidad ubicada en la parte norte del Lago de Iseo. Allí, las verdes montañas y las antiguas casas porticadas dejan un reflejo digno de una postal sobre el lago.
Sarnico: Ubicada en el extremo sur del Lago de Iseo, la localidad de Sarnico se encuentra protegida por las montañas, desde las que desciende suavemente hacia el lago. A través de un puente es posible llegar hasta la localidad de Paratico, que se encuentra separada de Sarnico por el agua.